Érase una vez, una joven chica que vivía con su malvada madrastra en una enorme mansión. La chica tenía mucha blancura en su piel y era de ojos y cabellos profundamente negros. Su padre, que era el vicepresidente de una empresa de teléfonos, la quería mucho.
La madrastra tenía un gran espejo mágico por el que le preguntaba todo tipo de preguntas. Siempre que deseaba conocer el futuro le preguntaba a él. Un día le preguntó quién era la más guapa de la ciudad. El espejo le dijo que era Carolina la más guapa, era su hija. De repente se sintió muy furiosa. Bajó las escaleras de su cuarto gritando todo tipo de cosas en contra de Carolina. Por suerte ella no estaba en casa para escuchar todas estas cosas tan malsonantes sobre ella.
La madrastra intentó matarla de todas las formas posibles que se le ocurrieron, pero ella escapó de las malévolas trampas que ella había puesto en el desayuno, en la merienda, en la cena, en su mesilla de noche...
Intentó matarla mediante veneno, pero no funcionó, Carolina sabía que ella la odiaba desde que la conoció. La madrastra se murió de tanta envidia.
Entonces, ella y su padre fueron felices.
domingo, 19 de diciembre de 2010
LA BLANCANIEVES MODERNA
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