lunes, 25 de octubre de 2010

La historia de las preposiciones.Oscar y Jaime

Érase una vez un vagabundo adicto al alcohol, que sentado en la calle pensaba: "Ante todo yo romperé los cristales de mi vecino". El vagabundo estaba bajo la farola con su perro que le hacía compañía todas las noches, "no sé cómo me encuentra, todas las noches lo pierdo de vista y a la mañana siguiente aparece lamiéndome la cara contra mi voluntad".
Cuando me levanté de mi cartón cogí una piedra enfadado y di en el cristal, pasando entre las rejillas. Salí corriendo y mi perro me seguía, íbamos hacia las afueras del pueblo. Hasta que todo se calmara, para mayor seguridad, nos metimos por los matorrales; según esto no deberían haberme pillado, sin mi olor a alcohol no me hubieran olido los perros policía sobre la hierba tras aquel árbol. Durante aquel tiempo mediante rejas. Así acabó mi historia

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