
Luca era un niño de 13 años que vivía con su padre hasta que llegó Ágata una mujer más joven con la que se casó. Ágata tenía 3 hijas. Ágata le dijo a Luca que no había comida para todos y despacho a Luca. Le dijo que se fuera a Venecia ya que allí encontraría trabajo que le proporcionara techo y comida, llamando por casa y la mayoría lo despachaba. Un hombre mayor le abrió la puerta y le dio comida y provisiones. Se fue el niño de esa casa y se encontró una mujer a la que le hizo preguntas. Le dijo que el hombre al que cuidaba era mas pobra que todo el mundo no se tenía ni a sí mismo. La mujer le dijo que si quería cobijo y el niño le dijo que si. La mujer fue delante y lo llevo a un palacio. En ese palacio estaban los criados dialogando muy nerviosos porque se había muerto el hombre. La mujer dejó a Luca en la cocina, fue a buscarle se lo encontró ahorcado. La mujer lo descolgó y le llevó al sofá allí le rezaron. Al siguiente día, cuando estaba la mujer durmiendo, oyó unos ruidos muy extraños. La mujer aterrorizada llamó a Luca y le dijo que fuera al sótano, el niño fue al sótano y encontró una caja con fotos antiguas. Luca bajó y le dijo que ese ruido era de las ratas. Al siguiente día el niño volvió a subir al sótano y se encontró otra caja con dinero. El niño generoso cogió la caja y se la dio a la mujer. La mujer al ver eso se quedó boquiabierta, cogieron el dinero, y lo repartieron. Luca fue a la casa de su padre con un montón de dinero, la madrastra sorprendida le pidió perdón por echarlo a la calle. Luca le dijo que el dinero se lo daba a su padre, a la madrastra no. El padre compró una casa y medicamentos por si se ponía malo. El niño y su padre vivieron felices.
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