jueves, 11 de febrero de 2010

Martes 16 de marzo: Narrador interno - Protagonista



Ya sabes que el NARRADOR INTERNO no nos cuenta la historia desde fuera, sino que forma parte de ella, como un personaje más. Por tanto, hay cuatro tipos diferentes de narrador interno:
1.- PROTAGONISTA: desempeña el papel fundamental en la acción.
2.- PERSONAJE SECUNDARIO: tiene menos importancia en la acción que el protagonista.
3.- TESTIGO: su participación en la historia es escasa o nula, pero aún así forma parte de ella, está allí cuando ésta tiene lugar.
4.- MÚLTIPLE: varios personajes cuentan desde su punto de vista una misma historia.
Lee tu actividad de la semana pasada. Cuéntala desde el punto de vista del protagonista. ¡Podrás contar más cosas que el testigo no sabía!

12 comentarios:

  1. Narrador protagonista.


    Estaba en casa cuando, de repente, se oyó un enorme ruido que parecía una bomba. ¡Era un accidente de tráfico! Llegaron los policías y equipos sanitarios porque había llamado al 112. Acto seguido me pidieron que les hiciese una declaración contando lo que había visto y oído, mientras comía una bolsa de patatas de ajo y perejil. Yo era el único que había estado presente allí, pero llegaron más personas. Entonces los policías empezaron a hacerme preguntas de ese tipo que le hacen a los testigos de una acción ocurrida, como por ejemplo: ¿A qué hora había sucedido todo?, ¿ Había gente en la calzada?. Yo les dije que fue sobre las siete de la tarde y que no solía haber mucha gente a esas horas. Me aconsejaron que estuviera tranquilo y me aseguraron que no volvería a pasar, porque iban a señalizar mejor ese tramo de calzada. Yo estaba muy nervioso. Nunca había visto un accidente de este tipo. Me tuvieron que llevar mis amigos al psiquiátrico porque estaba muy inquieto y repitiendo la misma frase toda la noche, moviendo la cabeza hacia abajo y hacia arriba con las manos tapándome los oídos. Estube dos semanas. Me recuperé gracias a los médicos. Yo fui a denunciar a la dirección general de tráfico (DGT) por no tener vien señalizados los tramos de carretera y la velocidad máxima permitida en ese tramo. Cuando denuncié se ve que me hicieron caso, señalizaron mejor el tramo tan famoso y en mi vida ya no volvió a ocurrir más.

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  2. Era el principio de la gran alianza los Templarios. Yo llevaba tiempo intentando unirme a esa gran alianza pero necesita mucha experiencia y ser un gran guerrero. Pasaron 2 años hasta que pude unirme con alguna ayuda de Toti que era uno de los principales dirigentes de la alianza. He luchado contra la segunda mejor alianza de esos tiempos, los romanos. Maté a medio batallón. Mis aliados que son aprendices lucharon a mi lado aunque le dijera que no. Entre todos éramos unos 50 soldados contra más de 200 soldados que tenían los romanos. Ganamos por la rendición de sus altos cargos. Cuando se hizo pública la victoria de Templarios. Me pasé a llamar Gogeta. Siempre he deseado tener ese nombre para las batallas ya que es el gran guerrero que derroto a los mejores Saiyan. Y quiero ser como él, el mejor en la guerra.
    Pasaron los meses y el general de Templarios ya no tenía edad para seguir luchando al lado de Templarios como general. Me nombraron como general de Templarios.

    Un día el líder de Templarios "Alatriste" iba abandonar la alianza si no conseguíamos volver a ser los que éramos. Ya que tuvimos una batalla y nadie de nuestros aliados se presento para luchar al lado de Alatriste y mía. Anuncio el retiro temporal de Templarios durante 3 meses y me dejó al cargo de toda la alianza como líder. Me hice líder de Templarios pero bueno no sabía muy bien como iban las cosas dentro de la alianza y nombre a Toti, ministro del interior y diplomático.

    El se encargaba de todas las relaciones con las demás alianzas y en arreglar los problemas de la alianza y las posibles guerras que podrían existir en un futuro próximo. En tan solo dos semanas expulsé a 10 soldados que eran fieles pero no participaban en la alianza. Decidí crear una guerra contra otra alianza. Fueron todos porque si ganaban, la alianza proporcionaría mujeres, dinero y comida durante 1 año. Ganamos y se unieron a nosotros los 20 soldados mejores de esas dos alianzas. Nos hicimos grandes, muy grandes en esos 3 meses.

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  4. Era un día espléndido cuando decidí explorar aquel inmenso bosque, cuya oscuridad permanecía por el día al igual que por la noche.Recibía el nombre de "Ogropolinedyunert". No era nada raro para alguien que me conociese.Así son mis días, emocionantes e inquietantes.
    Al llegar a aquel siniestro sitio, me encontraba seguro.Pero en un instante, me sobresalté.Eché un vistazo con cautela a todo mi alrededor.No entendía por qué, pero tenía una pequeña sensación de que alguien me seguía.Después de tanto buscar con la mirada, encontré al que me causaba aquella impresión .Permanecía tan torpe como siempre.Era mi mejor amigo,Lis.Lo reconocí por su regordeta figura.
    Sin hacerle caso, seguí para delante.No pensé que le ocurriría nada, hasta que oí unos gritos y sollozos provenientes de él.Parecía atemorizado.Llegué lo más aprisa que pude.Estaba rodeado de hambrientos cánidos .No sabía lo que hacer y opté por sacrificar mi merienda.Tal y como predije, ocurrió así.Lis me pidió disculpas por seguirme.
    Al mirar la hora dí un brinco y me fui corriendo, aunque tuve que esperar a mi amigo.

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  5. El pasado Sábado tuve un accidente. El fin de semana pasado mis amigos y yo decidimos irnos de camping para desconectar de nuestros padres por una vez. Nos fuimos todos a nuestras casas para preparar la comida, la ropa, agua, las tiendas de campaña...Yokitaquad y Yokitabici cogieron sus coches y nos llevaron al camping. Cuando llegamos nos pusimos a montar la tienda de campaña. Una vez que hemos tenido todo ordenado y hecho, Yokitatriciclo tuvo la idea de dar un paseo por el monte para hacernos una idea del paisaje que nos rodeaba. Levabamos un buen rato andando y vimos a 15 m una montaña y decidimos subirla. Cuando nos subimos a una altura de 20m yo me resbalé y caí. Cuando me desperté me encontraba rodeado de mi familia. No me acordaba de nada de lo que había pasado. Mis padres me contaron que me caí a una altura de 16m y los médicos estuvieron que operarme. Cuando me dieron el alta, Yokitabici me dijo que Yokitatriciclo se lamentó de mi caida como si él tuviese la culpa y que las mujeres empezaron a llorar y a gritar está muerto, está muerto, está muerto y bajaron muy rápido. Cuando me dijo todo eso me di cuenta que tenía unos magnificos amigos que se preocupan de mi.

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  6. Me dirigía a Liber. Cuando vi la entrada creí haber encontrada a mi amiga por un momento y, aunque mi semblante seguía igual de serio, a cada paso que daba aumentaba mi alegría. La última noticia que tenía de mi amiga era que rondaba por las plazas de la zona. Las recorrí todas en menos de tres horas, excepto una, una plaza aislada. Sin pensarlo dos veces eché a correr para legar cuanto antes a ella. Se vislumbraban un par de extrañas figuras en la sombra del árbol más grande. Éstas se pusieron en pie y caminaron hacia mí. Yo aún yacía de pie y pensaba en alejarme de ellos, pero mi curiosidad y mis ansias de encontrar a su amiga vencían a sus pensamientos más cobardes.
    -¿Por qué no ha venido ella?- preguntó el más bajo de los dos.
    -¿Qué?-pregunté confuso, pero sin nerviosismo.
    -No importa quién lo traiga, lo que importa es que lo traiga alguien-explicó una seria voz femenina.
    -No sé de qué me estáis hablando-dije yo
    sinceramente.
    -¿Dónde está la joven arqueóloga que nos tiene que traer la gema?-cuestionó el hombre.
    -¿Estáis hablando de Devoy?-dije con un tono de voz que exigía una respuesta.
    -Así la llamabas tú ¿verdad? Sully-dijo la mujer.
    -¿Cómo…?
    -Hola, Sully, te he echado de menos-me saludó una dulce voz que estaba a mis espaldas.
    Yo me giré y Devoy estaba allí delante. Una enorme sonrisa se dibujó en mi cara y en la de mi amiga también.
    -Debo darles esta gema, ¿podrías ayudarme a escapar de aquí?-me rogó ella en voz baja.
    -Por supuesto, si me explicas para que es esa cosa.
    -De acuerdo, pero cuando salga de este lugar.
    Ambos se volvieron hacia los desconocidos y cuando yo guiñó el ojo a Devoy se echo a correr a la misma vez que yo,así pudimos dejarles atrás. Yo di un par de saltos y cuando Devoy soltó una carcajada aparecimos en medio del desierto. Yo me sentía en paz comigo mismo cuando miraba a Devoy.
    -Sully, esto sirve para viajar al espacio que hay entre la vida y la muerte, donde miles de espíritus están herrando.
    -¿Estamos en ese espacio?
    -Sí.
    Entonces me giré y vi un alma errrante allí. Me alejé unos pasos y Devoy hizo lo mismo cuando lo descubrió, el miedo me había invadido. Reuniendo valentía me quedé quieto oyendo los susurros del fantasma.
    -Tranquilos, muchachos. Nos os haré daño. Solo necesito que ayudéis a este espíritu a volver a la vida.
    -¿Es posible?-puse en duda impresionado.
    -Sí. Sólo debéis encontrar al hombre encorvado, que os dará la llave de la puerta de salida, pero cuidado, su morada está protegida por miles de peligros. Peligros, que sólo vosotros podéis vencer, siempre que tengáis astucia, agilidad y fuerza.
    -Acepto-pactó Devoy con aquel espíritu.
    -¿Estás loca? No pienso ir-gruñí estupefacto por la reacción de mi amiga.
    -Nos ponen a prueba, si lo conseguimos saldremos de aquí-explicó ella.
    Yo terminé aceptando también. Yo iba a preguntarle al espíritu sobre más detalles, pero se había marchado. Por ese motivo partimos por aquel lugar desconocido sin rumbo.
    Al poco tiempo soñé que aquel señor debía elegir un alma a la que amamos para salvar la de otra y también vi que Devoy entregaba el alma de cierta persona muy querida por ella, yo, a cambio de alguien que ni siquiera yo reconocía. Sabía que el sueño era cierto de algún modo y supe que me quedaba poco tiempo, pero que prodría escapar de aquel destino. Sólo debía escabullirme entre las sombras y escapar para poder contar esta historia, llevando con migo la gema.

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  8. Yo no entendía si estaba bien o mal, que mi padre pegara a mi madre. No podía comprender que mi hermano, con solo 15 años estuviera enganchado al cannabis y tuviera que robar para conseguir su dosis diaria. Yo tenía apenas 8 años. En el colegio los niños se reían de mi porque casi siempre llevaba la misma ropa y unas zapatillas negras, que estaban rotas. Cuando mi padre pegaba a mi madre, yo me escondía en un cobertizo que había detrás de mi casa, porque le tenía miedo. Cuando cumplí 14 años escapé de mi casa para huír por siempre de la droga y la violencia , que me perseguían constantemente. Empecé a vivir en un descampado, en el pasaba las frías noches de invierno, en las que me cubría con unos simples periódicos. Mi único y mejor amigo, un perro al que llamaba Totó. Con él siempre compartía la comida que conseguía de las limosnas y lo que podía robar en algunas tiendas. Totó era un podenco, tenía todo el pelaje de color marrón excepto una mancha blanca que tenía en la parte frontal de la cabeza y otra en la punta de su fino rabo. Tenía el hocico alargado, y unas grandes orejas que siempre estaban hacia arriba. Poco tiempo después le pude comprar un collar verde pistacho en una tienda de animales, en la que el dependiente, era un hombre mayor muy amable llamado Jerry. Quería ser ayudante en alguna tienda para poder ganar algo de dinero, pero todo el mundo decía que era demasiado joven, así que pensé en ir a la tienda del viejo Jerry. Él sí me aceptó como ayudante. No ganaba mucho dinero pero me daba refugio y protección, además a Totó le alimentaba él, ya que tenía comida para perros. Me dejaba pasar las noches en una habitación que estaba llena de toda clase de objetos para perros. Un día con 17 años, decidí plantarle cara a mi padre. Dejé a Totó con jerry, y me dirigí hacia allí. Cuando llegué, mi hermano no estaba y mi él estaba allí, borracho como de costumbre. Le dije que si volvia a hacele daño l mataría, entonces comprendió que no era nada para mi. Cuando iba a salir, me golpeó en la cabeza y perdí el conocimiento. Cuando lo recuperé, estaba en el cobertizo de detrás de mi casa, con las manos atadas y vi como me mojaba todo el cuerpo. Yo pensaba que era agua, pero el olor era demasiado fuerte. Entonces vi un bote de gasolina, y encendió una cerilla. Lo que nunca se me olvidara eran sus ojos llenos de placer.

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  9. Hola soy Manolito y me gusta comer helados. Estaba paseando por la calzada cuando vi a una persona mayor con un bolso en la mano me lancé hacia el lo cogí y salí corriendo. Me paré en un parque y estube matando ranas pasaron las hora asta que un hombre me cogió. Me metieron en la cárcel y cuando salga lo mataré

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  10. Me vi muy asustada en aquella situación. Yo estaba viendo como todo aquello sucedía detrás de la puerta que estaba abierta unos centímetros. El profesor se convirtió en una extraña criatura tan espantosa que salí huyendo del desván. No dije nada a mis compañeros para no atemorizarlos, pero la verdad es que estaba muy inquieta y preocupada respecto a lo que podía suceder.

    Llegó la hora de comer, mis amigas y yo nos sentamos a almorzar. Desde el otro extremo del comedor yo observaba como el profesor cogía los cubiertos nervioso. Parecía tener unos escalofríos continuos del miedo que sentía. En ese instante pensé que debía hacer algo, pero por algún motivo que incluso yo desconocía no lo hice.


    Al día siguiente iba muy aterrada y preocupada por si mi profesor me había visto cuando él se transformaba. Llegaba la hora de dar clase con el profesor Grandalf, que así se llamaba. Intenté distraerle para que se olvidase de aquel suceso y me dejase tranquila. Conseguí que no me dijese nada, pero eso no duró mucho tiempo. Acabó la clase cuando el maestro me llamó. Me sentía muy mal por no poder contar a la gente quién era él en realidad y si él quería hacerles daño.


    Yo tenía una amiga que me guardaba todos mis secretos, pero no podía permitirme el lujo de confiar en ella, porque en su tiempo me traicionó. Yo era cantante y mis padres estaban muy orgullosos por ello, pero había multitud de personas que me querían hacer daño, y una de ellas era mi amiga, en la que confiaba plenamente en el pasado.


    No podía callar más, y decidí hablar con mi profesor. Yo atendía toda la conversación intrigada por lo que él me podía responder. Grandalf reconoció que todo lo que vi era cierto, pero me dijo que como se lo contara a alguien iba a acabar muy mal. No se lo conté a nadie. Me fui a mi casa muy desilusionada e impotente por no poder hacer nada. Grandalf quedó muy satisfecho en su momento, pero no por la eternidad. Yo y mi compañera de habitación nos aliaremos para intentar destruir a Grandalf y estoy completamente segura que lo conseguiremos.

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  11. Todos estábamos esperando en la cola del banco. Un encapuchado entró de repente con una pistola en la mano derecha. Comenzó a exigirle a Yack el banquero que sacase todo el dinero de la caja que él tenía debajo de la mesa, sin disimular. El banquero asustado no le quería hacer caso pero debía de hacerlo porque si no su vida corría peligro. En ese momento yo tenía mucho miedo , intenté sacar el móvil silenciosamente del bolso. Pero el hombre enmascarado cada vez que oía un ruido por muy imperceptible que fuera se daba cuenta y giraba la cabeza hacia mi. Muy silenciosamente yo salí como pude hacia fuera sin que el enmascarado se pudiera dar cuenta. Pude salir y fuí corriendo hacia mi casa por el camino encontré una cavina telefónica y llamé al 091 y le comenté a la policía todo lo que estaba sucediendo en aquel banco. La policía apareció en la puerta del banco. Yo asustada esperaba a que la policía interviniese. Justo cuando entró la policía el ladrón disparó al banquero y uno de los agentes con un movimiento ágil derribó al ladrón. La policía llamó al 112 y se dirigía una ambulancia hacia el banco. Al final se llevaron a Yack al hospital y el ladrón acabó en prisión por el intento de asesinato hacia Yack ,el banquero.

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  12. Por fin llegamos a aquel extraño lugar. Era una noche especialmente iluminada. Una brisa helada me recorrió la espalda y parte de la cara. Sentí el impulso de mirar hacia atrás. Fijé la vista en los espinosos arbustos que se situaban detrás mía. No había nada, ningún ser que me pudiese atacar. Sin embargo, me quedé alerta. -Binji, ¿No has oído algo?-pregunté, casi adivinando su respuesta.
    -No he oído nada, ¿por qué lo dices? -me susurró.
    Su oído de humano no le permitía escuchar aquel leve sonido.
    -Ccreo que he oído algo raro. Mantente alerta mientras prosegimos nuestro camino, ¿Vale?
    -Vale.-respondió mi ayudante y fiel acompañante.
    Proseguimos nuestro camino. Cada paso que dábamos las ruinas se hacían más raras e impresionantes.
    Me coloqué enfrente del enrunado portón al que llegamos.
    -Quizá aquí podamos hallar algo más sobre la Secta del Demonio.-dije suavemente con un tono de aventura.
    De repente, escuché de nuevo el extraño ruido de antes. Moví una oreja y tensé el arco. Después de unos segundos quieta como una piedra, guardé el arco en el recipiente de las flechas que tenía colgado a la espalda. Alcé los brazos, cerré los ojos, respiré hondo y dí un leve chasquido al aire. Inmediatamente de mis manos salió una luz que se metió en los arbustos y arrastró en el aire un cuerpo humano. Me fijé mejor y era una mujer, por su aspecto campesina. Con un suave gesto de manos, la bajé al suelo cuidadosamente.
    -¡Por favor, ayúdenme!-suplicó con el rostro lleno de lágrimas.
    -Vale, te ayudaremos-contesté- ¿Cuál es tu problema?
    -Mi hijo está prisionero en la cueva de un minotauro-confesó al fin- ¿Podéis rescatarle?
    -Sí, te ayudaremos.-dije, imponiéndome a todo lo que significaba eso.
    Nos dijo dónde se situaba la cueva y nos dirigimos hacia allí. Entramos y, a medida de que nos adentrábamos en la caverna, iba desapareciendo la luz y dando paso a una oscuridad mortal y una helada temperatura. Entramos un poco más en la caverna y entonces oímos unos gruñidos. A continuación apareció una jauría de lobos furiosos y salvajes.
    -¡Vete! ¡Salva al niño! ¡Yo me quedaré aquí!-gritó mientras hundía su espada en la piel de uno de los lobos.
    Yo acepté porque sabía que él iba a vencer a la jauría con su espada.
    Corrí por la cueva hasta dar con un pasillo. Lo pasé y me encontré con una abertura en la que al otro lado estaba el minotauro. Entré y se estaba acercando peligrosamente al niño, que estaba en una humilde esquina. Entonces el chico me vio y se alegró, hasta se sonrojó. No temas chico, yo te salvaré-dije con una voz suave.
    No me contestó, pero sonrió. De repente, el minotauro me intentó aplastar con sus enormes manos, pero yo lo esquivé e hizo un agujero en el duro suelo. En el aire, me di la vuelta, me impulsé en la pared y me lanzé hacia la bestia. Después la di una patada y le lanzé contra el suelo hacia atrás. A continuación, en el aire de nuevo, cogí una flecha del suministro que tenía en la espalda, tensé el arco y lancé la flecha. Pero rápidamente movió el brazo y partió la flecha en miles de trozos.
    -Maldición-dije casi en un susurro.
    De repente oí un ruido y salté. Súbitamente apareció del suelo un monstruo verde y rojo con forma de tubo que me tragó. Afortunadamente me agarré a la pared interna del monstruo con las piernas abiertas. Aparecieron del fondo del monstruo unos tentáculos viscosos que casi me retenieron al alzar los brazos para hacer un hechizo. Lo logré realizar y del suelo aparecieron espinas gigantes de rosas que pincharon al monstruo, lanzó un gruñido y se cayó muerto. Decidida, me giré valientemente hacia el minotaurio que me estaba esperando enfadado.
    Lanzó un mugido y por la puerta apareció una ejército de lobos. Yo alcá de nuevo los brazos y del suelo aparecieron unos perros hechos de plantas. Los dos ejércitos empezaron a luchar. Yo rápidamente le lanzé a la bestia con una flecha mágica y se la clavé. Al instante, del lugar donde le había clavado la flecha empezaron a salir tallos gigantes de rosas, hasta que rodearon todo el cuerpo y el monstruo murió.

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