viernes, 12 de febrero de 2010

VIERNES 19 DE MARZO: EL ARTE DE SUGERIR (CAMPOS SEMÁNTICOS)















El campo semántico de una palabra está formado por todas aquellas palabras que están asociadas a ella por su significado. Por ejemplo, campo semántico de estudiante: joven, aprobado, suspenso, boli, recreo, amigos, instituto, profesores, directora, libro, goma de borrar, libreta, pizarra, tareas para casa, tiza, clase, tutor, viaje de fin de estudios…

Si quieres que en tu relato domine la sensación de frío no será práctico que repitas muchas veces que tu personaje tiene frío, sino que puedes hacerte una lista del campo semántico de la palabra frío (invierno, nieve, hielo, blanco, azul, escarcha, congelado, helado, tiritar, bufanda, guantes, bajo cero..), e ir “colándolas” en tu relato. Eso sí, ¡recuerda que tienes poco espacio y que no debe haber ni una frase de más!

EJERCICIO: ESCRIBE UN TEXTO BREVE EN EL QUE DOMINE CON CLARIDAD LA PALABRA “OSCURIDAD”. PARA ELLO UTILIZA SU CAMPO SEMÁNTICO.












7 comentarios:

  1. De repente aparecí allí. Estaba montado en mi bici y pedaleando lentamente. Estaba todo sumido en una situación de rapaz oscuridad. Un extraño instinto se asomó por mi mente, como de poder. Subí la cabeza y miré hacia todos los lados. Inmediatamente reconocí el lugar: estaba el los huertos de pedro abad. Seguía pedaleando sin parar, sin saber por qué. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Seguidamente se escuchó detrás de mí un aullido perruno que parecía estar lleno de rabia y a la vez de un miedo terrible, y perros siguiéndome el paso. Aceleré la velocidad mirando hacia atrás repetidamente, con una expresión de horror. Cuando volví la cabeza la octava vez observé que de un estrechísimo callejón aparecían más perros. En ese momento tuve que hacer un derrape en la tierrra y levanté una gran humareda hacia los nuevos perros. Ese humo ocupó todo el camino delantero. Cuando el polvo se fue me sorprendí enormemente: los cánidos ya no estaban. Aliviado, lancé la vista hacia atrás y me di cuenta de que los sabuesos ya no estaban. Con un suave toque de alegría en la cara volví otra vez la vista hacia delante, y de repente toda esa euforia desapareció: ¡Los perros de delante y los de detrás ahora, todos juntos, ocuparon el trozo de camino de delantero! ¡Cómo podía ser verdad! Me pegé cuatro puñetazos en la nariz por si era un sueño, ¡pero sentía dolor! Los feroces animales gruñían atrozmente. Giré lentamente mi cabeza hacia la izquierda y se me ocurrió una gran idea. Cerré los ojos unos segundos para prepararme para correr hacia un muro de esos de plantas que ponen en los huertos para infiltrarme en él y así salvar mi vida. Abrí los ojos y me espanté al ver que una fina niebla cubría todo el lugar. De repente empecé a correr desesperadamente hacia el muro, y logré entrar el brazo. Intenté quitarlo pero ¡no se podía! Estiré y estiré, pero nada, no se podía. Paré de estirar y descansé un poco. Alcé al aire un grito ahogado. ¡Notaba manos tocándome desde el otro lado! Yo empecé a estirar y a estirar, pero no conseguía soltarme. Las manos esas me estiraron tan fuerte que al final atravesé las plantas que amurallaban el huerto. Caí de frente tirado en el suelo. Alcé la cabeza y observé el paisaje. Estaba todo embarrado y vi que del fango sobresalían manos pálidas que se movían. Miré a la derecha con la intención de que se me borrase de la cabeza las imágenes de las repugnantes manos. ¡Y vi que una mujer con un vestido blanco y sin cara se acercaba a mí! Me asusté e intenté buscar con las manos un hueco en las plantas por el que salir, pero no podía. La fantasmal mujer se acercaba y yo intentaba salir desesperadamente, hasta noté que me faltaba aire. Cuando la mujer ya sólo estaba a un metro de mí, pude escapar. Pero en el lugar por el que escapé ya había mirado varias veces y no se podía pasar. Aparecí de nuevo en la carretera de tierra, tirado. Me levanté, me sacudí la tierra y empecé a andar. Tenía pensado ir al otro lado de los huertos para encontrar respuestas, pasando el puente del arroyo del asno que ya estaba a unos cuantos metros de mí.

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  2. Cuando llegué miré hacia abajo y observé en el arroyo algo redondo flotante. Fijé más la vista y ¡era un ojo! Después vi pasar unos intestinos, cuerpos de personas y de animales. Me horrorizé y salí corriendo al otro lado de los huertos. Decidí entrar al primer huerto que había y ver si había personas vivas. Entré y había un camino de tierra que iba hacia la puerta. Lo caminé y de los lados salían terroríficas momias , asíque me apresuré, pasé el camino y abrí forzadamente la polvorienta puerta. Entré y todo parecía normal, una vivienda rústica y...¡había una persona acostada en el pequeño sofá! Tenía la misma figura de como si estuviera dentro de una tumba. Era un mujer joven. De repente esa mujer abrió los ojos y yo retrocedí, con pavor. Se levantó del sofá y se empezó a transformar en una feroz bestia que me gruñía, era un gran zorro gigante . De repente a mí me entró de nuevo esa extraña sensación inicial de poder y de una furia mortal.
    FRAGMENTO DE EL VALLE DE LOS ZORROS 11: LICANTROPÍA, EL MUNDO DEL MIEDO

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  3. La luna resplandecía con una luz brillante que iluminaba todo. Aquella noche de tormenta se encontraba Marta en un terrible camino. Era tan oscuro que Marta se sentía demasiado sola. Ella escuchaba los extraños ruidos que hacían los búhos y los buitres. Marta estaba realmente asustada, y se preguntaba por qué había acabado allí. Poco después, a lo lejos vio una silueta. No sabía distinguir si era un hombre o una mujer. Aquella silueta iba totalmente vestida de negro. Sentía mucho miedo y caminaba temblorosa. La niebla no le dejaba ver aquella silueta. Ella se dio cuenta de que era un hombre. él se acercó a ella y se dio cuenta que era su padre.

    Al final Marta se fue con su padre para casa, pero todavía tenía miedo y no quería recordar más aquella terrible situación. Marta llegó a casa muy asustada,pero la conversación que le esperaba con sus padres era eterna para ella.

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  4. Había una vez una niña de seis años , ella vivía con su padre, un día su padre se puso enfermo, aquel día había una tormenta muy grande, ellos vivían alejados del pueblo en un camino muy oscuro, lleno de árboles que con el viento se movían, la niña a pesar de que le daba miedo pasar por aquel camino. Quiso ir a buscar al médico del pueblo. Cogió su abrigo , porque hacía mucho frío. Cuando la niña iba por el camino se escucharon ruidos extraños, en los árboles había buitres. Ella salió corriendo, había unas nubes muy negras. Cuando llegó al pueblo el médico no estaba , había salido a atender a una mujer que iba a dar a luz , entonces se fué para su casa y cuando llegó mojada por la lluvia , vió a su padre muerto, entonces ella ahora está sola y trabajando para poder comer y seguir adelante.

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  5. Era un día oscuro, no había luna llena. Yo salí a dar un paseo, me encontré con dos personas en la oscuridad.Eran dos mujeres de luto que venían de la iglesia porque se habían muerto sus maridos. Yo salí corriendo pero no me di cuenta de que detrás de mí había un tigre del circo, que había venido de Madrid el circo se llamaba Oscuridad yo salí corriendo.Al día siguiente ya había desaparecido gracias a mí.

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  7. El día empezaba a oscurecerse, de repente el aullido de un lobo sorprendió a nuestro joven amigo. Se encontraba en el bosque, parecía como si los arboles tuvieran vida y se movieran. Seguía el camino cuando se encontró con una fiera. Intento no hacer ruido para que no se diera cuenta de su presencia. El más simple parpadeo de ojos inquietaba al chico. Parecía que lo veía, su mirada estaba fija en él. El joven intento correr pero antes el animal, con una mirada fría, se sobresalto hacia él. Parecía furioso aunque también aturdido como si hubiera tomado un veneno o algo. Él no comprendía porque un animal parecía ser humano. Consiguió escapar sin tener graves lesiones.

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