Era un día en que un pescador pescó a un pez. El pez no era cualquiera. Cuando lo pescó el pez le pidió que le soltase a cambio de todos los deseos que quisiese. El pescador volvió con las manos vacías. Su mujer le regañó. Entonces le contó todo lo que había pasado el hombre a la mujer. Entonces la mujer empezó a pedir deseos y deseos. Hasta que un día el pez no le concedió un deseo y los dejó como eran antes, pobres y sin dinero . El pez nunca volvió.
-El pescador siguió con su vida normal.
-La avaricia rompe el saco.
-Era una persona tranquila, honrada, pobre...
ESTA EN PROCEZOOOOO
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