
Había una vez una princesa que no se quería casar con nadie, nada más que con el hombre que le trajese una pluma de oro. El padre, un día en la plaza, dijo que quien le llevase una pluma de oro a su hija se casaría con ella. Un pobre muchacho salió en busca de la pluma. El muchacho era pobre, pero muy valiente.En el camino se encontró un anillo, el muchacho siguió caminando y cuando llegó a una montaña se encontró con un ciego, era muy mayor y no podía bajar solo. El ciego era un hada, le dijo que si juntaba el anillo podría pedir lo que quisiera. Después el muchacho siguió caminando y se encontró con dos hermanos, que iban a un castillo, para que le dieran una pócima mágica para curar a sus padres, el muchacho los acompañó. Al volver del castillo se encontró con un niño perdido, empezó una tormenta, el muchacho y el niño se encontraron una puerta, pero la puerta no se podía abrir, entonces el muchacho juntó el anillo y abrió la puerta.Dentro de esa puerta había una ventana, detrás de esa ventana había un león de ocho cabezas. El muchacho empezó a luchar con el león, pero él sabía que era inútil, el muchacho se montó en la cabeza del león y el niño le lanzó una espada que había en el suelo. El muchacho le clavó la espada en el cuello y lo mató. Un hombre que estaba junto a una canasta llena de plumas de oro le dijo que por su valentía le daría una pluma de oro. Entonces el muchacho se fue para el palacio y se casó con la princesa.
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