Había una vez un joven que estaba pescando, vivía cerca del pueblo. Todas las mujeres querían casarse con él, porque era muy guapo. Le amaban a él y no querían casarse con otro hombre.
Una de las pretendientas no quería casarse con él porque no le gustaba nada. Cuando el pescador la miró bien y ella lo miró una y otra vez se enamoraron los dos y las otras pretendientas estaban celosas de lo ocurrido. Ellos para que no se metieran con la mujer se fueron a vivir a otra ciudad y tuvieron dos hijos llamados Luis y Lola. Los hijos se hicieron grandes, se casaron y se fueron de casa de los padres.
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