
Había una vez un niño y una niña, ellos eran hermanos. El niño se llamaba Juan y la niña Laura, Laura le tenía envidia a su hermano Juan, porque tras la muerte de su padre, Juan recibió la herencia de la familia. En el testamento de su padre decía que Juan se encargara de la empresa, porque era más responsable que Laura, pero que Juan le tenía que dar a Laura todos sus caprichos. Laura le tenía tanto odio que un día cuando Juan estaba dormido lo intentó asesinar, pero él se despertó y lo impidió. Cuando Juan se lo contó a su madre, ella no se lo creía, decía que cómo podía haber tenido una hija tan mala. Entonces la madre no le dio importancia, pero el rencor que Laura le tenía a su hermano la llevó a convertirse en una alcohólica, porque cada vez que quería dinero se lo tenía que pedir a su hermano y ella quería tener su propio dinero. Al final ella terminó matándolo, cuando fue ella a pedirle dinero para una botella de alcohol y él le dijo que no se lo daba porque eso le hacia daño. Entonces ella cogió un cuchillo y se lo clavó varias veces. Juan no murió en el acto pero yendo para el hospital murió.
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