El rey Arturo había enfermado. En tan solo dos semanas su debilidad lo había postrado en su cama y ya casi no comía. Todos los médicos de la corte fueron llamados para curar al monarca, pero nadie había podido diagnosticar su mal. Pese a todos los cuidados , el buen rey empeoraba . Una mañana , mientras que el rey creía morir, pensó que tenía que elegir un nuevo rey, pero en toda la ciudad la gente sólo pensaba en el rey Arturo.
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