Era un sábado por la noche. Un grupo de jóvenes iban por la calle con un "pelotazo" que no veas. Pepe lanzó un gorro en el aire, entonces Pepo vio doble y empezó imaginarse una oleada de gorras y gorros de todo tipo.
En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un solo sombrero, que podía estar arrastrando el viento de un lado para otro. No sólo dos sombreros que podrían haberse caído de un alféizar. Eran cien, mil, diez mil sombreros que descendían del cielo ondeando. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con pluma, sombreros con flores, gorras de joquey, gorras de visera, boinas, chapelas, gorros de esquiar...
Pepe se reía de los demás porque él no llevaba un "pelotazo" como ellos y no veía ningún gorro.
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Salem esta historia está muy poco currada. Además te he corregido faltas y he tenido que hacerte el final. Tienes que esforzarte más.
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