El niño Manolo no podía seguir, así que estaba muy enfadado, como su padre. Pero en el fondo los quería mucho. Pero no tenía cómo expresarlo.
"Había una vez un país que era muy raro. Hacían todo al revés. Andaban al revés: ponían las manos en el suelo y los pies encima. Por la mañana ceneban, al medio día merendaban, por la tarde comían y por la noche desayunaban. Se levantaban por la noche y se acostaban por la mañana.
Un día, un niño llamado Manolo se fue a cazar. En vez de disparar con las manos lo hacía con los pies. En vez de apuntar, desapuntaba. De esta manera no había manera de dar a nada. Regresó a su casa....
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