
Una mañana más Marta se levantaba como siempre haciendo las cosas de la casa y cuidando de su hijo Víctor.
Ella era maltratada desde hace tres años, la edad de su hijo.
Su marido Pedro salía del trabajo a las ocho y media de la noche pero nunca se iba a casa, siempre se paraba en el bar con los colegas.
Aquella noche llegó a las doce y pegando voces como siempre. A Marta no le gustaba su actitud pero solo por esa vez le iba a plantar cara por su hijo que estaba abrazado a su cuello, muy asustado. Ella lo soltó en la cuna y cerró la puerta de su dormitorio .
Él estaba en la cocina comiéndose las sobras de la cena.
Silenciosamente entró y empezó a regañarle. Él no lo aguantó, la abofeteó y la tiró al suelo . Ella se levantó y rápidamente fue a su habitación: cogió unas cuantas cosas y al pequeño Víctor. No fue fácil pero se marchó.
Ya ha pasado un año y ahora la juez le pregunta : ¿Y cómo te sientes?
Ella responde con una sonrisa .
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