Érase una vez una mujer que estaba en su casa esperando a que llegara su marido de trabajar. A la media hora llegaron sus hijos del colegio y también se pusieron a esperarlo. Al llegar las 6:30, que era la hora a la que llegaba él, vieron que no venía y fueron a su oficina. Cuando llegaron vieron con una sonrisa a su padre, pero cuando fueron a abrazarle se les cayó encima un gran espejo y se fueron volando hacia el cielo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
guay
ResponderEliminar