martes, 23 de noviembre de 2010

Por una tardanza se perdieron tres vidas.

Érase una vez una mujer que estaba en su casa esperando a que llegara su marido de trabajar. A la media hora llegaron sus hijos del colegio y también se pusieron a esperarlo. Al llegar las 6:30, que era la hora a la que llegaba él, vieron que no venía y fueron a su oficina. Cuando llegaron vieron con una sonrisa a su padre, pero cuando fueron a abrazarle se les cayó encima un gran espejo y se fueron volando hacia el cielo.

1 comentario:

Aquí puedes hacer tus comentarios sobre las historias que leas, a los libros que recomendemos o a los artículos que publiquemos. Tienes que ser respetuoso y cuidar tu ortografía. Ánimo, nos interesa tu opinión.