
Érase una vez un día como otro cualquiera y aparecieron unas muchachas que andaban por las calles cuando de repente se oyó un grito de una mujer. Era una amiga de ellas que gritaba diciendo:!Socorro!. Entonces las amigas fueron a ayudarla, la estaban violando pero de repente cogieron unas escopetas y mataron al hombre. Entonces hicieron un pacto que era que si mataban a alguien, no irían a la policía. Después de un tiempo, volvió a pasar. Volaron todas al lugar del crimen. Cuando mataron a otro hombre, la líder del grupo, se miró al espejo y echó una sonrisa diabólica y así siguieron hasta que todas murieron y nadie volvió a matar ni violar a nadie.
!!FIN¡¡ Hecho por JRC.
Este es un cuento con un ejemplo claro de lo que no se debe hacer: no se debe matar a nadie ni siquiera en defensa propia.
ResponderEliminarapoyo a la señorita
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