
Érase una vez un granjero que criaba su cultivo con mucho asco pero sobre todo cuidaba a una zanahoria con más odio que a las demás verduras.
De repente la zanahoria cobró vida y se levantó con las demás verduras para destruir la humanidad.
Destruyeron todas las ciudades cercanas y puso a una verdura de alcalde.
Después, el granjero se arrepintió de haberlas tratado tan mal.
Fue con su camión al pueblo para intentar convencer a las zanahorias y a las demás verduras
de que sentía mucho lo que había hecho a todas.
Cuando llegó al pueblo dijo en voz alta:
-Siento lo que os he hecho por favor perdonadme.
La zanahoria le miró y respondió:
-Vale te perdonamos, con una condición.
-Trátanos muy bien.
- De acuerdo.
El granjero afirmó la condición y vivió con las hortalizas felizmente.
Luego conoció a una zanahoria y tuvieron muchos hijos.
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