jueves, 18 de noviembre de 2010

La lechuga y su poco futuro


Érase una vez un hortelano que vivía en su casa con su madre de 124 años. La pobre estaba enferma del corazón Y a los pocos días falleció de un resfriado pero su hijo plantó una semilla para ponerse animoso y era la semilla de la lechuga.
Entonces el hortelano plantó la semillas de lechuga. Las cultivó como es debido, hizo todo lo que había que hacer y, en la estación adecuada, fue al huerto y empezó a sacar las lechugas de la tierra. En un determinado momento encontró una lechuga más gruesa que las otras. Tiraba y tiraba, gritaba y no salía. Probó de cien maneras, pero por la tristeza del hortelano la lechuga no pudo salir y se pudrió.

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