jueves, 4 de noviembre de 2010

LA SEMILLA DE LA ZANAHORIA DE LA SUERTE



Hace mucho tiempo vivía en una aldea muy lejana un campesino que habitaba con unos cuantos vecinos.
Todas estas personas tenían un huerto en cada una de sus casas en el que plantaban muchas frutas y hortalizas, pero nunca probaron a plantar zanahorias.
Un día Juan, que era un campesino que habitaba en la aldea, tuvo la idea de plantar zanahorias.
Él tenía unas cuantas semillas y le dio una a cada vecino y estos la plantaron a su debida estación, la regaron a su debido tiempo y después de unos meses tenían muchas zanahorias sus huertos y siempre que compraban o vendían zanahorias les daban a los mercantes más dinero del que pedían.
Al cabo de un tiempo, todo el mundo se hizo rico y todos eran felices.
Pero un día, un vecino se dio cuenta de que solo estaban vendiendo zanahorias y nadie vendía ninguna de las frutas y verduras que tenían en sus casas.
Este vecino convocó una reunion de vecinos urgente y le dijo que si no vendían las demás frutas y verduras que habían venido cultivando desde siempre éstas se secarían, y aparte de esto, la gente se pondría enferma si no comía nada más que zanahorias.
Todos los vecinos se fueron a sus casas pensando que al día siquiente empezarían a vender las demás hortalizas, pero cuando llegaron a sus casas, se dieron todos cuenta de que la mayoría de sus hortalizas se habían secado y solo quedaban montones y montones de zanahorias. Esto era un problema para ellos, ya que sin otras hortalizas, todo el mundo incluidos ellos mismos, se pondrían enfermos.
Todos ellos fueron corriendo al vecino que convocó la reunión de urgencia, y él dijo que entre todos, antes de que se hiciera de noche, debían de encontrar una solución.
Todos juntos pensaron y pensaron hasta que uno de los vecinos encontró una solución posible, y era que en la aldea vivía una anciana que tenía de todo así que podrían preguntarle si tenía semillas de frutas y hortalizas.
Todos los vecinos fueron a su casa a preguntar si tenía semillas de otras frutas y verduras aparte de las zanahorias. Ella dijo que sí, además tenía las suficientes como para darles a todos los vecinos dos semillas por persona. Cuando la anciana le dio las semillas a los vecinos, estos fueron rápidamente a sus respectivas casas y plantaron y regaron todas y cada una de las semillas.
Después de unas semanas tenían cada huerto repleto de todo tipo de hortalizas y fue entonces cuando todos, realmente todos fueron felices y nadie enfermó nunca.

3 comentarios:

  1. maria el cuento esta guapisimo tambien es largo muy bien maría vas mejorando mucho

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. gracias jesus!!! creo que tu tambien vas mejorando poco a poco...creo...XDXDXD

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