
Era un hombre que se llamaba Raúl Cocheras y era un gran diseñador de sombreros. Un día a Raúl se le fue la inspiración y el hombre se retiró de ser diseñador y empezó a dedicarse a otros trabajos: como diseñar cortinas, vestidos...pero en el fondo Raúl añoraba diseñar sombreros. Una tarde sentado en su sofá vio a lo lejos caer muchos colores que parecían sombreros. En efecto, del cielo azul caía una lluvia de sombreros. No un solo sombrero, que podía estar arrastrando el viento de un lado para otro. No sólo dos sombreros que podían haberse caído de un alféizar. Eran cien, mil, diez mil sombreros los que descendían del cielo ondeando. Sombreros de hombre, sombreros de mujer, sombreros con pluma, sombreros con flores, gorras de joquey, gorras de visera, boinas, chapelas, gorros de esquiar...cuando Raúl se despertó vio que todo había sido un sueño, él pensó que aquello era una señal porque su verdadera vocación era diseñar sombreros. Entonces fue a su taller y empezó a dibujar todos los sombreros que vio en su sueño.
tere tu historia es muy guay¡¡ =)
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