Erase una vez un príncipe que se portaba muy mal y su padre siempre estaba enfadado.
Decidió castigarle convirtiéndole en un pájaro.
Y la princesa que era su novia siempre le abría la ventana para verlo.
Pero un día la princesa no le abrió y el príncipe triste se marchó al País de IrÁs y no Volverás.
Por el camino se encontró a una hormiga, un águila y un cuervo se peleaban por comerse un burro.
Entonces la chica repartió el burro y todos quedaron satisfechos.
Los animales le dieron una parte de ellos para que se transformara en el animal invocado.
Cambió lo comida de los toros, los perros y entró en el castillo.
Pero al príncipe había que despertarlo con un huevo de paloma.
Entonces cuando llegó se lo estrelló en la frente y se despertó
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